Marketing Infantil

Los argumentos utilizados para promover productos al público infantil se encuentran en riesgo ético, y merecen ser analizados y, al menos, cuestionados. 

Lo anuncios dirigidos a niños sin lugar a dudas es tema controversial, especialmente al ver que la prioridad está sobre la persuasión, en lugar de contemplar al niño como un sujeto manipulado por la publicidad, y el impacto que le genera como individuo; sobre todo si se tiene en cuenta que las capacidades cognitivas no están del todo desarrolladas como para poder decidir e interpretar de forma racional las comunicaciones que se les dirige. 

El juego es fundamental para el desarrollo de los niños, en tanto que “el juguete” es una herramienta utilizada para dicha actividad y un vehículo a través del cual se expresa, experimenta y se entretiene, y por eso el mercado de los juguetes resulta un desafío y un punto clave para analizar cómo se dirigen a los chicos en términos de comunicaciones comerciales. 

Los niños están expuestos a una influencia comercial que los induce hacia un materialismo desmesurado que choca con el esfuerzo de algunos padres por restarle importancia a las cosas materiales, y sin embargo muchas veces resulta inutil ya que intentan avanzar en contra de una corriente muy fuerte.

Por eso la pregunta radica en cuáles son los límites que se le pueden aplicar al marketing infantil de modo que dicha actividad se desarrolle dentro de un marco ético que permita diferenciar a las prácticas consideradas aceptables de aquellas que lindan con la manipulación.

Los controles normativos externos desarticulados, la débil presión de los consumidores, los aspectos éticos en las decisiones de marketing no resultan prioritarias, la pobre cultura de consumo responsable por parte de los consumidores y la deficiente formación ética de quienes lideran estas decisiones son algunas de las causas que conducen a una toma de decisiones de menor calidad. 

 Como especialista en Marketing, me voy a enfocar en lo que compete al rol. La correcta elección del responsable del área, como actor central en la producción de bienes simbólicos, en una cultura de consumo, es de suma importancia, ya que la ética aplicada a estas decisiones es lo que puede ayudar a impulsar la actividad comercial con límites más definidos, y por ende más responsable. 

Sin ánimos de demonizar ninguna tarea, estos perfiles también son los que se encuentran sometidos a presiones por parte de las empresas para que incrementen sus ventas. A su vez, clientes, proveedores y vendedores conviven con la presión por cumplir con dichos intereses corporativos. El dilema ético que se presenta es entre una decisión rentable y una socialmente responsable.

Tampoco pretendo desincentivar las acciones de marketing, sino redefinirlas a fin de que resulten apropiadas a las capacidades de comprensión y elección de los niños, y ser consideradas con conciencia ética en virtud de la etapa del desarrollo cognitivo con el que cuenta el segmento elegido.

La importancia de dialogar estos temas con capacitación sobre ética contribuyen a mantener la reflexión y poder provocar el cambio cultural necesario para el feliz desarrollo de los niños.